Evidencia: Ayuda en la recuperación muscular y el aumento de masa muscular, especialmente en personas que tienen dificultades para alcanzar sus requerimientos proteicos a través de los alimentos. Tipos: Suero de leche (whey), caseína, soja, y proteínas vegetales.
Evidencia: Ampliamente estudiada, la creatina mejora el rendimiento en ejercicios de alta intensidad y corta duración, y puede aumentar la masa muscular.
Uso Recomendado: Generalmente se recomienda una fase de carga seguida de una fase de mantenimiento.
Evidencia: Pueden reducir la inflamación y mejorar la recuperación muscular. También se ha asociado con beneficios para la salud cardiovascular.
Fuentes: Aceite de pescado o algas.
Evidencia: Pueden ayudar a reducir la fatiga y el dolor muscular después del ejercicio. Sin embargo, su efectividad puede ser menor si ya se consume suficiente proteína.
Uso: Generalmente se consumen antes o después del ejercicio.
Evidencia: Mejora el rendimiento en ejercicios de alta intensidad y puede ayudar a retrasar la fatiga muscular.
Dosis: Se recomienda una ingesta continua para obtener beneficios.
Evidencia: La cafeína puede mejorar el rendimiento físico y la concentración. Es efectiva para aumentar la resistencia y reducir la percepción del esfuerzo.
Dosis: Entre 3 y 6 mg por kg de peso corporal antes del ejercicio.
Evidencia: Aunque es popular entre los atletas, la evidencia sobre su efectividad en la mejora del rendimiento o la recuperación es mixta. Puede ser más útil en situaciones de estrés extremo o enfermedad.
Uso: Puede ser beneficiosa en períodos de entrenamiento intenso.
Evidencia: Pueden ser útiles para quienes tienen deficiencias nutricionales, pero no siempre mejoran el rendimiento en atletas sanos que tienen una dieta equilibrada.
Uso: Se recomienda como complemento, no como sustituto de una dieta sana.
Evidencia: Esencial para mantener el equilibrio de fluidos y la función muscular durante el ejercicio prolongado. Suplementos pueden ser útiles en deportes de resistencia.
Fuentes: Bebidas deportivas que contienen sodio, potasio y otros electrolitos.
No. Los suplementos no reemplazan una dieta equilibrada. Su función es complementar cuando existe una necesidad específica, una deficiencia o un objetivo concreto (rendimiento, recuperación, salud metabólica, etc.). La base siempre deben ser los hábitos.
No. Muchas personas cubren sus requerimientos nutricionales con una alimentación adecuada. La suplementación debe individualizarse según contexto, estilo de vida, nivel de actividad, analíticas y objetivos.
Depende del suplemento y del organismo. En general, los efectos suelen percibirse entre 2 y 6 semanas de uso constante. Algunos, como la cafeína, tienen efecto inmediato; otros, como la creatina o los omega-3, requieren constancia.
Sí, siempre que se respeten dosis recomendadas y haya coherencia con el objetivo. No se trata de acumular productos, sino de utilizar los necesarios en función del contexto. En caso de patología o medicación, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
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